martes, 14 de enero de 2014

LAS DEHESAS DE CAMPANILLAS

Introducción
           Texto: Josefina Molino
           Dibujo: Salvador Bonet

           Durante las guerras de Reconquista y tras la toma de Antequera en 1410 por las tropas castellanas, las aldeas de Campaniles y Cupiana se convirtieron en zona fronteriza entre cristianos y musulmanes. Por este motivo, durante más de ochenta años se vieron sometidas a continuos saqueos, lo que les provocó un deterioro físico y el abandono de la mayor parte de la población. La ruina que les causó la guerra y la necesidad de dotar a Málaga de un gran término municipal, hicieron que una vez conquistada la ciudad de Málaga en 1487, los Reyes Católicos no se plantearan reconstruir ni repoblar las tierras que durante tantos años habían sido destruidas, sino que las incluyeron en el término municipal de la capital malagueña.
            En junio de 1488, mediante una carta de merced, los Reyes Católicos donaron a la ciudad de Málaga todas las villas y lugares que componían los valles del Guadalhorce y del Campanillas. Entre estas villas se encontraban las de Cupiana y Campanillas. La mayor parte de las tierras se dedicaron a dehesas para ganado. En las de Cupiana pastaban vacas y animales de tiro de carretería y de labranza. Al ser comunales sólo podían ser utilizadas por los vecinos de Málaga. Las dehesas de Campanillas estaban formadas por las de la Fresneda y del Prado, pertenecían a los Bienes de Propios y en ellas pastaba el ganado yeguar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario