jueves, 27 de febrero de 2014

LOS CORTIJOS DE LA VEGA DE CAMPANILLAS: STA. ÁGUEDA









La hacienda Sta. Águeda está situada cerca de la desembocadura del río Campanillas en el Guadalhorce. Durante más de cuatrocientos años sus propietarios fueron la familia Vintimilla
             Vintimilla es una ciudad del norte de Italia  de dónde provenía Bernal de Pisa, servidor de los Reyes Católicos que participó activamente en la conquista de Málaga. En compensación a sus servicios, recibió tierras en propiedad en diferentes puntos de la provincia de Málaga. Sus descendientes fueron regidores perpetuos de la ciudad de Málaga.
Casa principal del cortijo Sta. Águeda
            En 1609, Francisco de Vintimilla,  fundó un mayorazgo que agrupó a la mayoría de sus propiedades.Su hijo Clemente incorporó ela hacienda Sta Águeda al mayorazgo en 1639. Clemente Vintimilla, había nacido el año 1596 y murió en 1642. Dos años antes, en 1640 casó con Francisca Arias del Castillo. Tuvieron una hija, Águeda que casó a su vez con Diego de Córdoba Lasso de la Vega, 1º marqués del Vado.  El nombre de la hacienda se debe a ella y los descendientes de esta rama de la familia fueron los que mantuvieron la propiedad hasta mediados del siglo XX.

            La hacienda fue explotada en régimen de colonato, tenía una casa principal, capilla y otras dependencias agrícolas. En la capilla había colocada una placa de mármol en la que constaba la fecha de creación del mayorazgo. Cuando las tierras se parcelaron, los colonos convirtieron la capilla en vivienda y la casa principal fue abandonada.



Transcripción del texto de la placa


Bibliografía: García Maldonado, J. Luis y Aguilar Ruiz, C. Nuria: Conflictivdad social de los grupos dirigentes en la Málaga barroca: Los Vintimilla-Pisa. IV Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna. 1.996
Fotos: Archivo Fotográfico y Documental de Campanillas.

jueves, 20 de febrero de 2014

LOS CORTIJOS DE LA VEGA DEL RÍO CAMPANILLAS: CORTIJO S. GINÉS



Texto: Josefina Molino
Fotos: Archivo Fotográfico y Documental de Campanillas

            El cortijo S. Ginés estaba situado en la margen derecha del río Campanillas en la vega baja. Sus tierras lindaban con el cortijo Jurado y con el de  Sta. Matilde.
            En el último tercio del siglo XIX  los terrenos en las que se construyó el cortijo fueron adquiridos por Ginés Rodríguez en la subasta que el Ayuntamiento de Málaga hizo para vender las tierras que componían las dehesas del Prado y la Fresneda. Al casarse Nicolás Lapeira Marques con Dolores Rodríguez Fernández, hija del primer propietario, la finca pasó por herencia materna a la familia Lapeira. Adolfo Lapeira Rodríguez, uno de los hijos del matrimonio de Nicolás y Dolores, dejó el negocio familiar de fabricación de envases metálicos para aceite y conservas y se dedicó a la producción y exportación de pasas, empresa que llevó a cabo desde el cortijo S. Ginés.
            La finca tenía una extensión de unas 55 ha. El grueso de la hacienda estaba situado alrededor del cortijo, aunque también había algunas suertes de tierra dispersas por la vega. La casa se edificó sobre una superficie de 624 metros cuadrados, estaba compuesta por dos cuerpos, uno dedicado a vivienda principal y otro para servicios como bodega, lagar de pisar y horno. Además tenía un almacén para dormitorio de los trabajadores con una superficie de 130 metros cuadrados.

            En esta hacienda predominaba la función productiva sobre la residencial, por lo que la vivienda principal no tenía rasgos arquitectónicos a destacar.


Cortijo S. Ginés, casa principal. En primer plano paseros. Año 1926

Nave de envasado de pasas. Año 1926

sábado, 15 de febrero de 2014

LOS CORTIJOS DE LA VEGA DE RÍO CAMPANILLAS: CORTIJO JURADO




Texto: Josefina Molino
Fotos: Archivo Fotográfico y Documental de Campanillas

            La burguesía malagueña construyó en la vega del río Campanillas cortijos que fueron utilizados como fincas de recreo para pasar el verano o incluso para refugiarse en el caso de que en la ciudad hubiera epidemias. El cortijo Jurado es un ejemplo de este tipo de construcciones.
       Edificado en un altozano para protegerse de las crecidas del río, sus primeros propietarios pertenecían a la familia Heredia, en 1927 fue adquirido por Miguel Serra y al finalizar el siglo los propietarios pertenecían a la familia Quesada de Málaga..
            En su época de esplendor estaba rodeado de un espeso y cuidado jardín y como bien refiere el dicho popular “Tiene tantos huecos y ventanas como días tiene el año.”
          El estilo que predomina en su construcción es neogótico anglosajón. El conjunto está compuesto por la casa señorial, la capilla, cocheras, establos, viviendas para los trabajadores y dos patios que dan acceso a las diferentes estancias del cortijo.
La casa principal tiene acceso desde el exterior. Los muros son de mampostería y ladrillo. La entrada principal está flanqueada por dos alas que sobresalen con un balcón corrido y ventanas pareadas enmarcadas en arcos rebajados.
Fachada principal del cortijo Jurado, a mediados del siglo XX
         Los motivos decorativos principales son hiladas de dentería que separan los tres niveles en altura.Un elemento dominante es el gran mirador de planta rectangular y cubierta plana  situado en el centro de la construcción domina el conjunto e incluso el paisaje. Nos recuerda a las torres de defensa y palomares. 

            La capilla  es de planta cuadrada. Ocupa el ala sur, tiene una entrada desde el exterior y está construida totalmente con un estilo neogótico, con ventanas triangulares y arco trilobulado. 

            
Vista general del cortijo a finales del siglo XX



    

Documentación:

Cortijos haciendas y lagares de la provincia de Málaga (2001). Junta de Andalucía.
 Consejería de Obras Públicas y Transportes.
Entrevistas personales con vecinos de Campanillas

jueves, 6 de febrero de 2014

EL PUENTE DE HIERRO SOBRE EL RÍO CAMPANILLAS

   
Texto: Josefina Molino
Fotos: Archivo Fotográfico y Documental de Campanillas

La privatización de las dehesa de Campanillas, a finales del siglo XIX, produjo un aumento de la productividad agrícola y del trasiego de mercancías entre la Vega y la capital, por lo que los propietarios de la zona vieron necesario la construcción de un puente sobre el río Campanillas de manera que, el transporte de productos agrícolas no estuviera a merced de las crecidas o estiajes 
Por otro lado, durante el siglo XIX el desarrollo de la industria metalúrgica transformó totalmente la construcción en general. Permitió la fabricación de grandes vigas de hierro que fueron utilizadas en multitud de estructuras arquitectónicas y de ingeniería. Se empleó en la construcción de mercados, invernaderos, kioscos de música y fábricas entre otras.  Una de las tipologías en la que se generalizó el uso del hierro como material principal fue en la construcción de puentes.
 Los primeros puentes metálicos se hicieron de hierro fundido. En nuestro entorno más cercano tenemos muchos ejemplos: el puente de los Alemanes en Málaga y el puente sobre el río Guadalhorce en Cártama son algunos de ellos.

El puente de hierro sobre el río Campanillas se construyó en 1905. Tenía una orientación ligeramente diferente a  la del puente actual. Responde al tipo de puente carretero. Estaba formado por una estructura de viga continua, con forma de caja hueca. Se  apoyaba sobre dos pilastras de hormigón y su lateral estaba formado por una estructura reticular con diez soportes  verticales.  En los extremos  dos balcones se asomaban a ambos lados del río.




Río Campanillas

Puente de hierro sobre el río Campanillas

Nevada de 1954 en la Trapera, al fondo el puente de hierro

Pareja asomada a uno de los balcones del puente de hierro