jueves, 3 de abril de 2014

LA CRISIS FILOXÉRICA



   A finales del siglo XIX, la exportación de pasas y vinos en Málaga empezó  a decaer debido a las medidas proteccionistas de algunos países europeos, a la pérdida de calidad de los vinos malagueños y a la competencia de otros países productores como EEUU donde se empezó a comercializar la pasa de California a partir de 1890.  Por otro lado, la filoxera y las malas cosechas provocadas por la sequía ayudaron a este declive.
             En  1878 la filoxera hizo su aparición en la Axarquía y en 1882 llegó a los montes de Almogía. Era de suponer que por esa fecha también llegara a las viñas de Campanillas, teniendo en cuenta la cercanía entre los dos municipios y que el hongo afectaba sobre todo a la variedad moscatel. La filoxera era un pulgón que podía vivir en las raíces o en los pámpanos y hojas. Su presencia en una cepa tardaba 2 o 3 años en detectarse. Los datos que tenemos sobre el grado de contaminación de los viñedos de Campanillas datan de 1884. En este año, el alcalde pedáneo convocó a todos los propietarios de la zona para evaluar los posibles daños en sus propiedades. Dicha reunión tuvo escaso eco entre los agricultores, pues fueron pocos los asistentes y ninguno declaró que sus tierras estuvieran afectadas por la plaga. Por otro lado, ese mismo año la asociación de agricultores pidió al alcalde pedáneo que dirigiera un escrito al gobernador solicitando la exención de impuestos para los propietarios de viñedos afectados por la filoxera. A pesar de que los documentos disponibles en el Archivo Municipal son contradictorios sobre este tema, se sabe que en la hacienda S. Ginés, a principios de siglo XX, sólo había afectadas por la plaga unas 4 hectáreas, menos de la cuarta parte de la superficie cultivada en esta finca y que en el primer cuarto del siglo XX  en todos los cortijos de Campanillas se cultivaban vides.
  
              La lucha contra la plaga se realizó con pocos medios, el recurso más utilizado fue fumigar las cepas con sulfuro de carbono, poco efectivo en los suelos esquistosos como los que había en las laderas de los montes de Campanillas. La medida más eficaz fue la replantación con cepas americanas a las que luego se injertaba la variedad Pedro Ximen o Moscatel, pero era  muy costosa por lo que sólo pudieron aplicarla los propietarios pertenecientes a la burguesía que disponían de medios económicos para hacer frente a este gasto. En cambio los pequeños labradores  se arruinaron al no existir mecanismos  de crédito que les ayudaran a salir de la crisis. Los campesinos obtenían siempre un estrecho margen de beneficios y en muchos casos la  cosecha estaba hipotecada antes de ser recogida. Muchos de ellos se vieron  en la ruina al ser embargadas sus tierras y tuvieron que cambiar de actividad o emigrar. En Campanillas entre 1895 y 1900 hubo un descenso de la población cercano al 25%.
             La crisis económica fue superada en los primeros años del siglo XX. Se firmaron acuerdos de comercio con EEUU  e Inglaterra que  mejoraron las exportaciones de vinos y pasas, lo que dio continuidad a una actividad económica en las haciendas que se habían salvado de la plaga o que habían replantado la superficie afectada.  En Campanillas la actividad vinícola perduró hasta los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, aunque no con la misma importancia.


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